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Viernes, 7 de Marzo del 2025

FRAGANCIAS DESDE EL MÁS ALLÁ - RELATO PARANORMAL

FRAGANCIAS DESDE EL MÁS ALLÁ - RELATO PARANORMAL

Este relato me llegó el 3 de noviembre a través de Claudia, quien compartió una experiencia muy triste que, sin embargo, dejó en mí una sensación de alivio para ella y para todos nosotros.

Todo comenzó en una fatídica mañana de abril, cuando, tras varios días con su madre internada, recibió la devastadora noticia de su fallecimiento. Los médicos hicieron todo lo posible, pero el destino fue ineludible. Esa mañana negra marcó un antes y un después en la vida de Claudia.

Días después del suceso, mientras despertaba de una siesta por el ruido de sus hijos jugando en otra habitación, notó algo extraño en el ambiente. Los muebles se encontraban exactamente como los recordaba, el libro en su regazo se deslizó por las sábanas y el velador de la mesa de luz permanecía encendido, como si el tiempo se hubiera detenido. Fue entonces cuando se percató de un aroma inusual: un perfume intenso que impregnaba la habitación, sin que hubiera incienso ni ventanas abiertas que lo permitieran. Presa del miedo—por sus alergias a olores fuertes—consultó a su familia, pero nadie pudo identificar su origen. Sin embargo, había algo familiar en esa fragancia.

Un jueves por la noche, mientras cerraba la reja del garaje tras ingresar su vehículo, volvió a percibir ese aroma embriagador. Inmediatamente llamó a su hija mayor; para su sorpresa, ambas lo sentían con la misma intensidad.

El décimo día de julio, durante una reunión familiar, el perfume se volvió aún más penetrante, evocando a las flores. La familia se asombró al descubrir que la casa, herméticamente cerrada, ocultaba un aroma dulce que transportaba a Claudia a los momentos más bellos de su infancia. Con lágrimas entremezcladas de dolor y esperanza, se retiró a su habitación. Abrió el armario y, entre objetos que atesoraba, encontró una pequeña botella: el perfume perteneciente a la mujer que más amó, su madre. Al acercar el frágil recipiente a su nariz, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no de tristeza, sino de una reconfortante luz de esperanza.

Hace unas semanas, Claudia se puso en contacto conmigo a través de las redes sociales para compartir esta historia. Aunque llena de dolor, encierra una chispa de consuelo: la creencia de que aquellos que amamos nunca nos abandonan realmente.

Muy poco se sabe sobre la vida después de la muerte, sobre lo que hay más allá. Lo cierto es que, en ocasiones, sentimos la presencia de quienes se llevaron gran parte de nuestro corazón con su partida. Quizá, de vez en cuando, esas almas vuelvan a visitarnos, dejándonos un abrazo y envolviéndonos con su aroma, para recordarnos que fuimos y seremos amados, en esta vida y en la siguiente.